Firmeza, Utilidad y Belleza.
Entrevista al Arquitecto Daniel Bermúdez.
Revista El Malpensante. 2003
Escrito por: Andrés Mauricio Castro
Opinó: Diego Villa Montoya
Revisó: Ana María Amarillo
Daniel Bermúdez es uno de los arquitectos más importantes actualmente en nuestro país, su obra se caracteriza por su interés en la enseñanza y el aprendizaje, que se refleja en el diseño del edificio de posgrados de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y en la Biblioteca Pública el Tintal.
Según Bermúdez, la arquitectura debe ser pensada en quien la va ha utilizar, por lo cual el cliente y el dueño son importantes en el proceso de diseño y construcción del edificio.
El arquitecto es el diseñador no solo de un edificio u objeto arquitectónico, sino también de la ciudad, esta se debe tener en cuenta al momento de proyectar determinado edificio, la forma en que este se articula y se relaciona con la ciudad debe ser tenida en cuenta a la hora de pensar el edificio.
La arquitectura no sale da la nada, no surge por inspiración divina o iluminación, esta es un proceso largo, dispendioso de análisis, trabajo y estudio de las necesidades de las personas que vayan a habitar el edificio o espacio, este trabajo debe ser realizado minuciosamente y pensando siempre en el usuario.
El lugar, las necesidades y el uso son variables que se tienen que utilizar a la hora de pensar el objeto arquitectónico.
Cuando se tenga claro para quienes, que quieren y que necesitan las personas que habitaran el edificio, se puede pensar en la forma y la disposición de los espacios del edificio. Enfrentarse a una hoja en blanco es peligroso si no se tiene claro para quien se piensa.
El dibujo es una herramienta importante para expresar las ideas, para el arquitecto, este es fundamental en el proceso de proyectar un edificio.
Cuando el edificio va a construirse, el arquitecto siempre debe estar atento a este proceso. Es decir no encerrarse en una oficina todo el día sin tener contacto con lo que pasa en la obra, al contrario este debe involucrarse enteramente en el proceso, encaramarse, ensuciarse y hacer algo en la obra, es vital para un arquitecto el conocer a profundidad su trabajo y el quehacer de los demás.
Pero el papel del arquitecto en el diseño del edificio no termina cuando el edificio fue inaugurado, por el contrario se debe estar atento a cualquier novedad, hablar con las personas que lo usan y recorrerlo uno mismo, son acciones que se deberían hacer para saber si se cumplieron las expectativas. Pues si uno quedó satisfecho o no, esas sensaciones y pensamientos pueden ser usados en una próxima obra e implementarlo a ese proyecto.
Para el Arquitecto Bermúdez las escaleras, la luz, la circulación y el confort son importantes para las obras que realizó. Las escaleras son un elemento significativo para la circulación, ¿qué sería de la Opera de Garnier sin sus escalinatas de acceso a la platea?
La luz natural es una de las cualidades que hacen bello a un edificio, el oficio del arquitecto radica en el manejo de esta, mucha luz significa deslumbramiento y calor. El manejo de esta cualidad se refleja en la Biblioteca el Tintal.
En definitiva, la labor de un arquitecto va mucho más allá que el simple hecho de diseñar un edificio, es pensar en quienes lo van a habitar, pensar no solo en el objeto, sino en el entorno en que se va a implantar, y en el hecho que este objeto hace parte de una estructura en la que todos somos parte, la ciudad y el mundo.
Por otra parte el desconocimiento de las personas que yo llamo del común, acerca de todo lo que un arquitecto tiene que pensar y estudiar, es poco comprendido nuestro estudio. El arquitecto bien dice que las personas en nuestro país son ignorantes y no comprenden muchas cosas, pero nosotros como arquitectos también llegamos a ser ignorantes si no tenemos claro el porqué de cada cosa que hacemos, o mejor aún, el para quién. Eso sucede en la vivienda popular, el quién está a un lado y se vuelve más importante el “cuanto”, en todas sus divisiones. Y por otro lado, el donde es un aspecto olvidado, que se empieza a conocer cuando los problemas llegan a lo que ya está construido.
Si esto continúa así, la vivienda de prioridad para los colombianos no sería usada y por lo tanto un fracaso, porque si bien es barata y sirve para vivir en ella, no se adecúa a las personas que la necesitan. La arquitectura debe tener una relación muy fuerte con las personas que la usan, se debe adecuar a sus necesidades y por eso los edificios muy pensados, pueden cambiar de uso como se ha visto en infinidades de ejemplos a nivel mundial. Ahora bien, si el edificio se adecúa a la persona, la persona se acomoda a él y lo hace agradable para poder desarrollar sus actividades rutinarias en los espacios que la arquitectura ofrece.
Por esta razón, la vivienda que ofrecemos debe ser pensada para que resuelva las necesidades de muchas personas, que logren vivir bien en ellas y mejoren la calidad de vida de las mismas. Además como algo muy importante y no un “extra” como es considerado hoy en día, debe estar la parte estética, el ser bonito, porque esto hace que las personas vivan bien y se sientan contentas e identificadas con el lugar en el que viven. Si la arquitectura logra esto, es una arquitectura exitosa.
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