LO POPULAR, UN ESTIGMA
Realizado por: Ana María Amarillo A.
Opinó: Andrés Mauricio Castro L.
Revisó: Diego Villa Montoya.
Esta lectura habla principalmente de lo popular y de cómo este concepto se involucra con la modernidad además de formar parte del carácter de nuestras sociedades ya sea rural o urbana. Inicialmente el texto se remonta a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en Colombia, donde se pretendía el desarrollo exclusivo de las culturas elites olvidando de una forma radical a las poblaciones indígenas y campesinas. Por consiguiente a esta población no le queda otra opción que invadir la ciudad sin ningún tipo de control por parte del estado, evidenciándose en las ciudades un desorden en la estructura urbana. Este es el caso de Bogotá después de la los disturbios del 9 de Abril de 1948, se decidió rehabilitar la ciudad mediante la construcción de nuevos hoteles, avenidas y la constitución de un aeropuerto; olvidando por completo el déficit de vivienda en cuanto a la población desplazada, la cual empezó a ubicarse en las periferias de la ciudad y ciertos sectores del centro sin ningún tipo de control y de forma ilegal. De esta forma nacen ciertos barrios populares en la ciudad los cuales deben luchar por si mismos para prevalecer en la historia. Por otro lado el asentamiento de estos nuevos barrios no viene solo, pues con este viene toda una forma de habitar muy diferente a la de los sectores privados que marca una cultura que aunque fue establecida de forma ilegal hace parte de la cultura del país.
Otro punto interesante de la lectura es cuando se habla de las formas de vivir la ciudad. Por una parte está la forma pasiva y contemplativa de la gente de clase media y alta, la cual no tiene que luchar por obtener un territorio donde habitar y por otra parte esta la forma de hacer de un territorio un espacio lleno de posibilidades y de vida. Este es el caso del asentamiento popular, construido como una artesanía: por los mismos habitantes, paulatinamente y con la ayuda de todos los vecinos. Es esta la forma de habitar la ciudad que crea identidad en la gente, pues su vivienda no es una vivienda construida en serie como la de los demás, sino que va adquiriendo un significado muy especial para ellos donde se evidencia sus tradiciones y cultura. Por otro lado es muy importante el significado que adquieren los vecinos para ellos, pues además de colaborar en la construcción de sus viviendas, siempre se habla de una vida en comunidad. Igualmente a pesar de que no son estéticamente agradables, estas viviendas se caracterizan por ser mucho más vitales y humanas. Por otra parte son más amplias y por lo tanto más habitables que las viviendas de interés social que cuentan con pequeñas áreas que dificultan las funciones de una vivienda normal. Este factor se da principalmente porque la vivienda popular es de carácter progresivo lo que indica que se adecua y transforma conforme cambien las necesidades de los habitantes. Como se dijo anteriormente las redes sociales son muy importantes para ellos, lo cual justifica la progresividad de estas viviendas, al querer albergar todos los parientes de una misma familia en una sola vivienda.
Sin embargo este tipo de población cuenta con un altísimo desequilibrio social en relación con los demás ciudadanos. Pues a esta población no se le asegura la satisfacción de sus necesidades básicas como lo son la adquisición de un empleo estable, la alimentación, educación, salud y vivienda entre otros. Lo que conlleva a que ellos mismos busquen la forma de sobrevivir, aunque estas formas resutan ser poco ortodoxas.
Se puede concluir que la autoconstrucción de una vivienda y el luchar día a día por sobrevivir en una ciudad son los principales determinantes para que la población exprese una necesidad de pertenencia que se ve reflejada en un enlazamiento tan estrecho con su territorio.
La lectura trata temas fundamentales sobre la forma de habitar de la mayoría de la población en nuestro continente, la cual no tuvo un desarrollo adecuado hacia lo que las elites hacían, o sea una transformación hacia la modernidad. Este paso en algunos casos no se dio, o no como se esperaba, porque para que una sociedad llegue a la modernidad debe hacerlo por sí misma y no por imposición de unos cuantos poderosos, es por eso que el pueblo en general conserva aun algunos rasgos de sus antepasados, sobre todo en la forma de identificarse con el territorio que ocupan y la importancia que tiene para ellos ese lugar, en cambio la parte de la sociedad que supuestamente es moderna, trata de igualar unos modelos extranjeros de asentamiento en el territorio sin importarles este mismo.
Hay algo muy interesante dentro de los términos que utiliza el autor, y es el referido a artesanía. En el texto anterior nos encontrábamos con los efectos de la modernización de las ciudades y el desplazamiento que ejercía a las artesanías y opinábamos que en muchos casos, se mezclan las dos formas de trabajo, la artesanal y la industrializada. No hay mejor ejemplo que el expuesto en el resumen con la vivienda producida en serie y la que está hecha por el mismo dueño, los vecinos, la familia y en fin, todos los que allí pudiesen colaborar. Incluso es interesante cuando la vivienda en serie, deja de ser igual a las demás con alguna pintura en la fachada, las rejas, o en fin cualquiera de los “engalles” o en algunos casos, las mejoras espaciales y volumétricas que se les hace. En algunas partes del mundo, cualquiera de estas “mejoras” podría ser considerado como un motivo de escándalo y hasta de rechazo social, pero es tan común encontrarlo en nuestras ciudades, que nos reafirma que aunque existe la industria, somos un país de manualidades, de artesanías y artesanos.
Estética del Hábitat y la Vivienda Popular - Proyecto de Arquitectura en Vivienda - NFF Arquitectura. La Asignatura estudia temas que involucran la Estética Popular y la participación comunitaria en relación con la vivienda.
martes, 24 de agosto de 2010
domingo, 22 de agosto de 2010
Lectura # 3
Redactó: Flavio Suárez
Revisó: Sarah Medina
Opinó: Inés Yupanqui
Acerca de “Lo Popular, un Estigma”
El texto es una aproximación a la aparición y al desarrollo de la vivienda popular como parte de las ciudades, así como una explicación de su importancia con respecto a la concepción futura de las urbes.
Como se plantea en el texto anterior, el proceso de modernización llevó a una migración de la población rural (campesina e indígena) a las ciudades en busca de oportunidades de trabajo y de mejora económica. Al llegar a la urbe, esta población se encontró con un fenómeno de modernidad excluyente en el que no estaba prevista su participación, entre otras razones, por su condición económica.
Debido a una falta de políticas y de propuestas con respecto al desplazamiento de una gran cantidad de personas, estas comenzaron a apropiarse de algunas zonas de manera informal, conservando allí las costumbres y tradiciones populares.
Entre los años de 1948 y 1957 se concibió una serie de proyectos con los cuales se pretendía recuperar la ciudad tras el 9 de abril y generar al mismo tiempo una imagen de ciudad moderna. Esto atrajo más población en búsqueda de empleo, la cual fue creando vivienda y sectores periféricos o “subnormales”. Estos barrios no pasaron a suplir únicamente la necesidad de vivienda, pues por medio de ellos se mantuvieron redes sociales y toda una cultura popular, incluyendo la tradición oral y creencias.
Con la formulación de la constitución de 1991 se dejó de omitir el tema de la vivienda popular a través del desarrollo de políticas y programas que buscaban incluir a los sectores menos favorecidos dentro del conjunto nacional. A pesar del cambio, el marco resultó insuficiente y la implementación inadecuada llevó a un desequilibrio social considerable. En medio de los cambios de administraciones y de planes de desarrollo se han emprendido iniciativas de legalización y de subsidio.
A pesar de las dificultades, la vivienda popular sigue en desarrollo, lo cual fomenta y se debe a la necesidad de pertenencia a un territorio propio, supliendo el deseo de sedentarismo y permitiendo la consolidación de redes de apoyo y solidaridad. En muchos casos el sector informal ofrece mejores condiciones espaciales, económicas y sociales que el sector formal.
Según el texto “Lo Popular, un Estigma”, se debe aceptar el desarrollo informal y popular como una manera válida de generar ciudad, así no concuerde con los parámetros estéticos establecidos por el sector formal. A partir de este fenómeno es posible obtener ideas y patrones para concebir la ciudad dejando atrás jerarquías y modelos tradicionales.
Las piezas urbanas que han surgido a partir de la apropiación popular tienen un papel decisivo en la imagen de la ciudad y pueden ser consideradas aportes relevantes para la arquitectura y el urbanismo. Estos fragmentos de ciudad no surgen únicamente para suplir la necesidad de vivienda, sino que son una expresión de la cultura y de las tradiciones. Se trata de una hibridación de lo comunal y lo solidario con los intereses individuales, de la noción de grupo y de individuo.
En relación con el proyecto de Bucaramanga cabe concluir que es necesario tener en cuenta las redes sociales presentes y conformadas en el lugar. El planteamiento debe proteger tales relaciones, ya que estas suplen necesidades de la comunidad a nivel social, cultural y económico. Con el fin de asegurar la apropiación del proyecto por parte de la comunidad es recomendable tomar aspectos de su vivienda actual, tales como la configuración espacial y los elementos de “engalle”, los cuales has sido concebidos por los habitantes.
Revisó: Sarah Medina
Opinó: Inés Yupanqui
Acerca de “Lo Popular, un Estigma”
El texto es una aproximación a la aparición y al desarrollo de la vivienda popular como parte de las ciudades, así como una explicación de su importancia con respecto a la concepción futura de las urbes.
Como se plantea en el texto anterior, el proceso de modernización llevó a una migración de la población rural (campesina e indígena) a las ciudades en busca de oportunidades de trabajo y de mejora económica. Al llegar a la urbe, esta población se encontró con un fenómeno de modernidad excluyente en el que no estaba prevista su participación, entre otras razones, por su condición económica.
Debido a una falta de políticas y de propuestas con respecto al desplazamiento de una gran cantidad de personas, estas comenzaron a apropiarse de algunas zonas de manera informal, conservando allí las costumbres y tradiciones populares.
Entre los años de 1948 y 1957 se concibió una serie de proyectos con los cuales se pretendía recuperar la ciudad tras el 9 de abril y generar al mismo tiempo una imagen de ciudad moderna. Esto atrajo más población en búsqueda de empleo, la cual fue creando vivienda y sectores periféricos o “subnormales”. Estos barrios no pasaron a suplir únicamente la necesidad de vivienda, pues por medio de ellos se mantuvieron redes sociales y toda una cultura popular, incluyendo la tradición oral y creencias.
Con la formulación de la constitución de 1991 se dejó de omitir el tema de la vivienda popular a través del desarrollo de políticas y programas que buscaban incluir a los sectores menos favorecidos dentro del conjunto nacional. A pesar del cambio, el marco resultó insuficiente y la implementación inadecuada llevó a un desequilibrio social considerable. En medio de los cambios de administraciones y de planes de desarrollo se han emprendido iniciativas de legalización y de subsidio.
A pesar de las dificultades, la vivienda popular sigue en desarrollo, lo cual fomenta y se debe a la necesidad de pertenencia a un territorio propio, supliendo el deseo de sedentarismo y permitiendo la consolidación de redes de apoyo y solidaridad. En muchos casos el sector informal ofrece mejores condiciones espaciales, económicas y sociales que el sector formal.
Según el texto “Lo Popular, un Estigma”, se debe aceptar el desarrollo informal y popular como una manera válida de generar ciudad, así no concuerde con los parámetros estéticos establecidos por el sector formal. A partir de este fenómeno es posible obtener ideas y patrones para concebir la ciudad dejando atrás jerarquías y modelos tradicionales.
Las piezas urbanas que han surgido a partir de la apropiación popular tienen un papel decisivo en la imagen de la ciudad y pueden ser consideradas aportes relevantes para la arquitectura y el urbanismo. Estos fragmentos de ciudad no surgen únicamente para suplir la necesidad de vivienda, sino que son una expresión de la cultura y de las tradiciones. Se trata de una hibridación de lo comunal y lo solidario con los intereses individuales, de la noción de grupo y de individuo.
En relación con el proyecto de Bucaramanga cabe concluir que es necesario tener en cuenta las redes sociales presentes y conformadas en el lugar. El planteamiento debe proteger tales relaciones, ya que estas suplen necesidades de la comunidad a nivel social, cultural y económico. Con el fin de asegurar la apropiación del proyecto por parte de la comunidad es recomendable tomar aspectos de su vivienda actual, tales como la configuración espacial y los elementos de “engalle”, los cuales has sido concebidos por los habitantes.
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