Redactó: Sarah Medina
Revisó: Inés Yupanqui
Opinó: Flavio Suárez
En este artículo, el autor menciona tres tipos de ciudad. La primera es la ciudad histórica, la cual representa la memoria de toda la ciudad. La siguiente es la ciudad planificada y diseñada, dominada por los intereses de los sectores financiero y político. Es ésta la que determina e influencia las otras formas de ciudad.
La ciudad popular es la forma predominante de ciudad. Se trata de grupos nuevos y viejos en constante desarrollo y aumento. La ciudad planificada pretende regular lo popular a través de políticas y normas, pero realmente no lo logra y la ciudad popular tiene problemas para vincularse al sistema formal de economía, propiedad y vivienda. Con respecto a este aspecto el autor propone aprender de esa ciudad, y no tumbar para crear algo nuevo.
Del término de ciudad popular, Alberto Saldarriaga pasa al concepto de arquitectura popular. Ésta aparece dentro de varias arquitecturas, como por ejemplo la formal. Cada arquitectura tiene formas de crear, de construir y de organizarse. La arquitectura popular presenta una gran variedad. Compone asentamientos de múltiples tamaños, densidades y tradiciones que dependen, entre otros, de la región en que se desarrollan. La construcción de la ciudad popular sucede a través de y conduce a la creación de una cultura colectiva. Esta lleva a una cultura regional compuesta por un conjunto de pautas y de organización y construcción del entorno, lo cual sucede a nivel colectivo y a nivel individual. La unidad y coherencia con pautas comunes conduce a una tradición.
Hay casos en que la tradición regional se mezcla con la cultura urbana. Es entonces cuando las pautas se transforman y aparecen nuevas tradiciones dentro de la cultura metropolitana.
El autor hace una crítica a la actitud negativa con respecto a lo popular que solo conduce a la creación de una ciudad ficticia. Sugiere el estudio de la cultura colectiva que aparece a nivel regional o local y puede haber surgido hace poco o a largo plazo.
A manera de conclusión el autor afirma que el sentido de participación no se fomenta o reconoce únicamente a través de la autoconstrucción. También aparece a través de la aceptación de las pautas colectivas que se expresan mediante la construcción. El fenómeno colectivo debe ser estudiado adecuada y respetuosamente.
Con respecto al proyecto de vivienda popular en Bucaramanga cabe afirmar que el sentido de pertenencia y de participación se puede fomentar, más que por la participación en la construcción, a través del respeto por las pautas existentes dentro del barrio. Las condiciones de la región pueden ser un indicio para el desarrollo de un plan parcial que considere la cultura colectiva del lugar y de la región.
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