domingo, 22 de agosto de 2010

Lectura # 3

Redactó: Flavio Suárez
Revisó: Sarah Medina
Opinó: Inés Yupanqui


Acerca de “Lo Popular, un Estigma”
El texto es una aproximación a la aparición y al desarrollo de la vivienda popular como parte de las ciudades, así como una explicación de su importancia con respecto a la concepción futura de las urbes.
Como se plantea en el texto anterior, el proceso de modernización llevó a una migración de la población rural (campesina e indígena) a las ciudades en busca de oportunidades de trabajo y de mejora económica. Al llegar a la urbe, esta población se encontró con un fenómeno de modernidad excluyente en el que no estaba prevista su participación, entre otras razones, por su condición económica.
Debido a una falta de políticas y de propuestas con respecto al desplazamiento de una gran cantidad de personas, estas comenzaron a apropiarse de algunas zonas de manera informal, conservando allí las costumbres y tradiciones populares.
Entre los años de 1948 y 1957 se concibió una serie de proyectos con los cuales se pretendía recuperar la ciudad tras el 9 de abril y generar al mismo tiempo una imagen de ciudad moderna. Esto atrajo más población en búsqueda de empleo, la cual fue creando vivienda y sectores periféricos o “subnormales”. Estos barrios no pasaron a suplir únicamente la necesidad de vivienda, pues por medio de ellos se mantuvieron redes sociales y toda una cultura popular, incluyendo la tradición oral y creencias.
Con la formulación de la constitución de 1991 se dejó de omitir el tema de la vivienda popular a través del desarrollo de políticas y programas que buscaban incluir a los sectores menos favorecidos dentro del conjunto nacional. A pesar del cambio, el marco resultó insuficiente y la implementación inadecuada llevó a un desequilibrio social considerable. En medio de los cambios de administraciones y de planes de desarrollo se han emprendido iniciativas de legalización y de subsidio.
A pesar de las dificultades, la vivienda popular sigue en desarrollo, lo cual fomenta y se debe a la necesidad de pertenencia a un territorio propio, supliendo el deseo de sedentarismo y permitiendo la consolidación de redes de apoyo y solidaridad. En muchos casos el sector informal ofrece mejores condiciones espaciales, económicas y sociales que el sector formal.
Según el texto “Lo Popular, un Estigma”, se debe aceptar el desarrollo informal y popular como una manera válida de generar ciudad, así no concuerde con los parámetros estéticos establecidos por el sector formal. A partir de este fenómeno es posible obtener ideas y patrones para concebir la ciudad dejando atrás jerarquías y modelos tradicionales.
Las piezas urbanas que han surgido a partir de la apropiación popular tienen un papel decisivo en la imagen de la ciudad y pueden ser consideradas aportes relevantes para la arquitectura y el urbanismo. Estos fragmentos de ciudad no surgen únicamente para suplir la necesidad de vivienda, sino que son una expresión de la cultura y de las tradiciones. Se trata de una hibridación de lo comunal y lo solidario con los intereses individuales, de la noción de grupo y de individuo.
En relación con el proyecto de Bucaramanga cabe concluir que es necesario tener en cuenta las redes sociales presentes y conformadas en el lugar. El planteamiento debe proteger tales relaciones, ya que estas suplen necesidades de la comunidad a nivel social, cultural y económico. Con el fin de asegurar la apropiación del proyecto por parte de la comunidad es recomendable tomar aspectos de su vivienda actual, tales como la configuración espacial y los elementos de “engalle”, los cuales has sido concebidos por los habitantes.

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